lunes, 8 de septiembre de 2008

San Marcos la número 1




Primera en el ranking universitario del Perú
Estudio fue auspiciado por el Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC) de la Unesco y de la Asamblea Nacional de Rectores (ANRTras pasar por una serie de evaluaciones y calificaciones, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos ocupó el primer lugar en el “Ranking Universitario en el Perú”, estudio piloto elaborado por el doctor Luis Piscoya Hermoza, quien recientemente lo presentó en la ANR.
Este ranking es el más completo que existe en la historia de la universidad peruana. Para su elaboración fueron construidos siete indicadores o criterios que permitieron conocer o describir la situación en la que se encuentran las distintas casas de estudios superior. “Antes solo se habían efectuado trabajos parciales, pero esta vez nuestro estudio incluyó a todas las universidades registradas en la ANR”, afirmó el docente sanmarquino.
Los criterios en los que San Marcos sumó mayor puntuación fueron el de selectividad de sus ingresantes y por la numerosa cantidad de profesores-investigadores que ganan el concurso de financiamiento convocado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Concytec).
“Pasan los años, pero la Universidad de San Marcos mantiene un promedio alto en el país, pues de doce postulantes, solo ingresa uno; mientras en otras instituciones el ingreso es directo. En cuanto a la investigación, esta debe ser resaltada y fomentada, porque un consenso mundial señala que la misión prioritaria de la universidad es la investigación”, comentó el doctor Piscoya.
U. Nacionales, las primeras
Entre las diez primeras de este ranking, siete son universidades nacionales: Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad Nacional Agraria La Molina, Universidad Nacional de Trujillo, Universidad Nacional de San Agustín, Universidad Nacional de Ingeniería y Universidad Nacional Agraria de la Selva.
Mientras las demás son privadas (sin fines de lucro): Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad Peruana Cayetano Heredia y Universidad del Pacífico. “Este orden tiene una correlación directa con los rankings de Shanghai y el de Londres, en los cuales los primeros puestos están ocupados, precisamente, por casas de estudios estatales y privadas sin fines de lucro”, observó el doctor Piscoya.
Pero más allá de esta comparación, existe un hecho que lamentar: la presencia de universidades latinoamericanas en esos rankings es “muy débil. Las únicas que aparecen son casas de estudios de Brasil, México, Argentina y Chile. …¿Y el Perú?…Lejos, muy lejos.
Según este experto, las autoridades universitarias deben apuntar a metas más altas. “El hecho de no figurar en los rankings mundiales debe ser motivo de preocupación no solo para San Marcos sino para el resto del país”, indicó e informó, además, que próximamente esta región tendrá su propio ranking, para lo cual el IESALC de la Unesco ha tomado como referencia este estudio piloto, el que deberá motivar a las autoridades competentes “a tomar medidas con el propósito de salir de esta crisis en la que nos encontramos”, añadió.
Del ranking
Según el investigador, de 68 universidades adheridas a la ANR, 59 respondieron al requerimiento de información, pero de esa cifra, apenas “46 tenían información calificada, que son las que finalmente intervienen en este ranking”, detalló.
Esta situación tiene una explicación: “Casi todas las universidades carecen de una eficiente oficina de estadística, si es que acaso la tienen. Y esto es preocupante si es que consideramos que las autoridades deben contar con información actualizada para la tomade decisiones”.
Pero existe algo más grave, hay casas de estudios que se negaron totalmente a dar información alguna, porque alegaban que era “información privada”.
De acuerdo con los resultados de este estudio, el doctor Piscoya recomendó que es momento de poner en marcha un trabajo de regulación en las universidades. “No todo es cuestión de frenar la creación de universidades, sino más bien regular su funcionamiento, algo que no está incluido en el proyecto de la nueva Ley Universitaria”, advirtió.
En su opinión, es incomprensible, por ejemplo, cómo existen programas de postgrado en los que se da mucha prioridad al tema económico y no así a la investigación, algo fundamental para la producción científica.
El estudio “Ranking Universitario en el Perú”, del doctor Luis Piscoya, sin duda, invitará a la polémica y a la reflexión, pero también servirá de instrumento para construir una mejor universidad que compita en calidad académica y de investigación con las de la región y, por qué no, del mundo. ).

jueves, 28 de agosto de 2008

UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS


Sanmarquinos ilustres.- Como es de conocimiento público, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos participa en la vida nacional de nuestra patria desde antes de advenir a la categoría de República, como es conocido también, que en las aulas de San Marcos se forjaron o forjan aún quienes luego participan en la vida y destino del país desde sus más amplios como nobles ángulos profesionales posibles.
Muchos de esos ilustres sanmarquinos fueron epónimos, muchos marcaron una época en la vida nacional.Todos ellos, en su medida y circunstancia, son altamente estimados por la colectividad, debido a sus reconocidos aportes en pro de la consolidación de la grandeza nacional; todos ellos son dignos de figurar en letras de oro en la larga relación de los prohombres de la patria.

Abraham Valdelomar


Pese a que su tránsito por este mundo fue muy corto, Abraham Valdelomar (1888-1919) es considerado uno de los escritores peruanos más destacados de este siglo. Su mayor aporte a nuestra Literatura lo encontramos en sus cuentos, género literario que cultivó con mucha creatividad y emotividad.
Nació en Ica el 27 de abril de 1888. Sobre los primeros años de su vida mucho se ha escrito y especulado. Luis Alberto Sánchez en Literatura Peruana escribió: "Se dice que a los nuevos años Abraham (Valdelomar) abandonó Ica para venir a Lima y antes desempeñó en Chincha algunos menesteres relacionados con la panadería. Puede haber sido así, pero las fechas asignadas no concuerdan".
Pedro Abraham Valdelomar y Pinto, nombre completo de este escritor iqueño, estudió la secundaria en el Colegio Nuestra Señora de Guadalupe, en Lima. Luego, al paso de algunos años, en abril de 1905, se matriculó en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Durante su permanencia como estudiante en la Universidad más antigua de América, San Marcos, Abraham Valdelomar firmaba papeletas donde su edad variaba inexplicablemente. Sobre este hecho el estudioso LAS señaló: "Presumimos que Valdelomar quería mantener su calidad de estudiante a fin de gozar de una credencial para sus actividades políticas a favor del candidato presidencial Guillermo Billinghurst al Gobierno, cuyo ‹Club Universitario› electoral presidía. En ese tiempo Abraham era un apasionado partidario".
Al poco tiempo, precisamente en 1912 Billinghurst llega al gobierno y lo nombra director del diario El Peruano y de la imprenta del Estado. Pero su participación duró poco tiempo porque al año siguiente viajó al Viejo Continente para cumplir misiones diplomáticas. Este viaje fue muy importante en la carrera de Valdelomar, pues le permitió afianzar su talento por la escritura.
Grupo ColónidaRegresa al Perú en 1916 y publica una efímera revista llamada Colónida, nombre de un futuro movimiento intelectual que fundó y en el cual reunió a escritores como Federico More, José Carlos Mariátegui, Abraham Valdelomar, entre otros.
En Los 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana, Mariáteguí dice: "La bizarría, la agresividad, la injusticia y hasta la extravagancia de los "colónidos" fueron útiles. Cumplieron una función renovadora. Sacudieron la literatura nacional. La denunciaron como una vulgar rapsodia de la más mediocre literatura española. Le propusieron nuevos y mejores modelos, nuevas y mejores rutas."
En ese tiempo, el autor del Caballero Carmelo, además, acuñaría una frase conocida: “El Perú es Lima. Lima es el Jirón de la Unión. El Jirón de la Unión es el Palais Concert. Luego, el Perú es el Palais Concert.” Así resumió la efervescencia literaria que se vivía.
Escritor y dibujanteSu mayor contribución a las letras peruanas lo encontramos en sus cuentos. Para muestra dos botones: El Caballero Carmelo y El vuelo de los cóndores, uno de los cuentos más leídos en todos los colegios del país. Esto se debe a la pluma magistral y a la sensibilidad de Valdelomar, quien murió a los treinta años de edad, luego de sufrir un accidente cuando se encontraba en el departamento de Ayacucho.
Abraham Valdelomar también escribió poemas, los cuales estaban cargados simbolismo y añoranza. En ese sentido debemos citar su poema más comentado y conocido: El hermano ausente.
Valdelomar en este campo —según Mariátegui— "fue muy moderno, audaz, cosmopolita. En su humorismo, en su lirismo se descubre a veces lineamientos y matices de la moderna literatura de vanguardia".
El talento del Conde de Lemos (seudónimo aristocrático que asumió Valdelomar), no supo de límites ni barreras, artísticas esto porque también fue un excelente caricaturista. Así, colaboró en numerosas revistas de ese entonces, como lo fueron Monos y monadas, Aplausos y silbidos, La prensa, Mundo limeño, entre otros.
Estudiosos y críticos literarios del Perú coinciden en señalar que la temprana muerte de Abraham Valdelomar ocurrida en 1919, no impidió que se ganara un sitial preferencial en las letras peruanas.

Jorge Basadre


Conocido como el "Historiador de la República", Jorge Basadre Grohmann, nació el 12 de febrero de 1903 en la ciudad histórica de Tacna. Fue hijo de Carlos Basadre Forero y Olga Grohmann Batler; se trasladó con toda su familia a Lima cuando tenía nueve años de edad.
En Lima, estudió en el colegio alemán Deutsche Schule y el último año de secundaria en el tradicional Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe. Ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1919, donde obtuvo los grados de Doctor en Letras, en Jurisprudencia y el título de Abogado.Perteneció desde muy joven al grupo de la Reforma Universitaria. Empezó, además, a trabajar en la Biblioteca Nacional desde 1920 hasta 1930. A mediados de la década del 20 formó parte de la delegación peruana enviada ante la comisión plebiscitaria de Tacna y Arica.
En 1930 el Rector de la Universidad de San Marcos, Alejandro Deustua, lo nombró director de la Biblioteca Central. Al año siguiente, es decir en 1931,Jorge Basadre publicó el libro Perú: problema y posibilidad.
Este texto, según los estudiosos de su trayectoria señalan que se trata de una monumental obra por la abundancia de datos que en él se encuentran y la profundidad de sus análisis.
Casado con Isabel Ayulo, Jorge Basadre, publicó, durante años, valiosos e importantes libros y documentos como La multitud, la ciudad y el campo en la historia del Perú, La iniciación de la República en el Perú, Introducción a las bases documentales para la historia de la República del Perú, El azar en la historia y sus límites, La vida y historia; ensayos sobre personas, lugares y problemas, Elecciones y centralismo en el Perú, entre muchas otras.
En 1931 y hasta 1935 permaneció fuera del país: primero obtuvo una beca de la Fundación Carniege para especializarse sobre organización de bibliotecas en los Estados Unidos. Luego, siguió cursos en la Universidad de Berlín sobre Historia. Posteriormente, viajó a España, donde realizó investigaciones en los archivos de la Universidad de Sevilla.
Para beneplácito de los sanmarquinos, en 1935 la universidad más antigua de América que había sido cerrado por el gobierno militar de Luis M. Sánchez Cerro, reabrió sus puertas. Así es como retornó a sus labores académicas. Es necesario precisar que el historiador se inició como catedrático de San Marcos en 1928, dictando un curso monográfico de Historia del Perú, específicamente, la etapa republicana. La relación con esta casa de estudios se mantuvieron hasta 1954, año en que se apartó de la docencia profesional.
Un año nefasto para la Biblioteca Nacional o, más bien para la cultura nacional, fue el incendio ocurrido en 1943 que destruyó casi completamente dicha Biblioteca.La etapa de reconstrucción y reorganización estuvo a cargo de Jorge Basadre, quien, en 1947, luego de un esfuerzo conjunto con los demás trabajadores, entregó una Biblioteca moderna. También creó la llamada Escuela Nacional de Bibliotecarios.
Por invitación del secretario general de la Organización de las Estados Americanos, OEA, Alberto Lleras, nuestro ilustre historiador viajó a Washington y ocupó el cargo de director de Asuntos Culturales de la Unión Panamericana (1948- 1950).
Fue también ministro de Educación en el primer gabinete del Presidente José Luis Bustamante y Rivero (1945) y en el gobierno de don Manuel Prado en 1956.
En 1950, conformó una comisión auspiciada por la UNESCO, para escribir una historia del hombre. Cerca a la década de 1960, retornó a sus labores de investigador. En 1964, publicó otra monumental obra titulada Historia de la República, la cual ha sido considerada la obra más relievante de la historiografía de nuestro siglo.
Jorge Basadre, murió el 29 de junio de 1980, su vida como intelectual fue ejemplar dentro y fuera de nuestras fronteras. Por ello recibió el reconocimiento de numerosas sociedades e instituciones culturales. Sin duda, se trató de un renombrado historiador del siglo XX que por medio de sus obras nos permitió conocer y valorar más nuestra país

Julio C. Tello


En las sesiones universitarias de San Marcos levantaba la mano para decir "Pido la palabra para oponerme". Actitud de independencia, personalidad insobornable, hombre de ciencia formado en Harvard, ése fue Julio César Tello Rojas considerado el Padre de la Arqueología peruana.Nacido en Huarochirí el año 1880, Tello se inclinó por la arqueología desde el terreno de la medicina tras presentar su tesis La antigüedad de la sífilis en el Perú para optar el grado de Bachiller en Medicina en San Marcos. Luego de recibirse en 1912 de médico, viajó becado a la Universidad de Harvard, donde recibió lecciones de grandes americanistas como Franz Boas y Ales Hrdlika. Poco después se trasladó a Berlín para cursar altos estudios en el Seminario de Antropología que por entonces regentaba el famoso científico Felix Von Luschan. Un año después volvió al Perú acompañando a Ales Hrdlika en sus exploraciones por la costa central.Fue nombrado director de la sección arqueológica del antiguo Museo de Historia Nacional. Regentando este cargo separó las existencias arqueológicas que guardaba aquel recinto con la intención de formar un museo independiente dedicado sólo a la antropología y arqueología.En 1919 se graduó de Doctor en Ciencias Naturales en San Marcos. Ese año emprendió su memorable expedición a Chavín, sitio arqueológico imponente que situó acertadamente en los albores de la civilización ancestral.Con esta conclusión opuso sus propias teorías a las sustentadas anteriormente por Max Uhle. Tello afirmó que la cultura no fue introducida por efecto de una influencia centroamericana, sino fue una creación propia, original, que se inicia con la agricultura sin irrigación y con la explotación de las plantas tropicales.El material arqueológico que logró identificar en Chavín y que trasladó a Lima fue la base para que fundara el Museo de Arqueología de la Universidad de San Marcos. Posteriormente, cuando en 1945 decidió crear el Museo Nacional de Antropología y Arqueología dispuso que los especímenes de San Marcos, junto a los de la valiosa colección del filántropo Víctor Larco Herrera y otros objetos que logró reunir, pasaran a los fondos, y archivos del famoso museo que hasta la fecha funciona en el distrito de Pueblo Libre.En este lugar, más allá de las salas de exhibición y de las aulas, proyectó su interés hacia la exploración arqueológica para completar el conocimiento de las secuencias culturales del Perú antiguo. Así, descubrió la necrópolis de Paracas en 1925; igualmente, efectuó excavaciones en el valle del Santa (1926-1934) y la quebrada de Chilca (1930), en la Hoya del Mantaro (1931), en el Valle de Nepeña (1933), así como en el valle del Marañón, Huánuco Viejo, Kotosh y en el valle del Urubamba.Tello, más conocido por sus familiares y amigos como "Sharuko", dictó cátedra en la Decana de América y fundó en 1931 un Instituto de Investigaciones Antropológicas.Es difícil enumerar en esta nota todos los libros escritos por Tello, sin embargo, es crucial por su valor documental señalar algunas como Introducción a la historia antigua del Perú, La reforma universitaria, Origen y desarrollo de las civilizaciones prehistóricas andinas, así como Chavín cultura matriz de la civilización andina, Paracas y Culturas Chavín, Santa, o Huaylas Yungay sub- Chimú.Las tres últimas han sido publicadas bajo la supervisión de su colaborador Toribio Mejía Xesspe quien ha editado estos textos mediante una cuidadosa revisión de los manuscritos dejados por el autor.

Federico Villarreal

Desde el primer momento llamó la atención de las autoridades de educación con los brillantes exámenes de admisión que rindió, primero en Trujillo ante la Comisión Departamental de Instrucción Pública para obtener el título de maestro de primeras letras; y luego en 1876, en Chiclayo, ante el Consejo Departamental de Lambayeque para lograr el título de preceptor de segunda enseñanza.
De cuna modestísima, Federico Villarreal supo vencer una serie de limitaciones. Pese a trabajar desde los 14 años no dejó de lado sus estudios que lo llevaron a graduarse como profesor. Dirigió la escuela fiscal de su natal Túcume y ocupó diversos cargos docentes.
Felipe Uriarte, autor del libro Villarreal que pronto será editado, precisa que dominaba de tal manera las matemáticas que a los 23 años descubrió el método para elevar un polinomio cualquiera a una potencia cualquiera. "Añade también que otro gran matemático peruano Cristóbal de Losada y Puga estudió este descubrimiento al que llamó Polinomio Villarreal".
El doctor Tola Pasquel, entonces director de la Escuela de Ciencias Matemáticas de San Marcos, en el discurso de Orden pronunciado en 1950 al conmemorarse el centenario del nacimiento de Villarreal, señaló que en febrero de 1877, a los 27 años de edad llegó a Lima ávido de acumular más conocimientos en las ciencias matemáticas para las que había manifestado irresistible vocación desde sus primeros años.
Tras seguir estudios en la Facultad de Ciencias de San Marcos, donde siempre obtuvo calificativos sobresalientes; elaboró su tesis doctoral Clasificación de las curvas de tercer grado. La sustentación fue tan meritoria que le otorgaron la medalla de oro que la Facultad había reservado para casos excepcionales. Fue el primer Doctor sanmarquino en matemáticas.
Su pasión por los números lo llevó a consagrar su vida contribuyendo de manera decisiva al adelanto de esos estudios en San Marcos desde los diferentes cargos que ocupó, entre ellos como Decano de la Facultad de Ciencias en períodos sucesivos de 1903 a 1917 y luego desde 1919 a 1923, año en el que falleció a la edad de 73 años.
Su vocación de maestro y su afán de seguir especializándose, lo llevó a la Escuela de Ingenieros, hoy Universidad Nacional de Ingeniería, donde se graduó de Ingeniero Civil y luego de Ingeniero de Minas. Cuando todavía era alumno en esta Escuela, fue nombrado profesor del curso de Resistencia de Materiales de Cálculo Infinitesimal.
Federico Villarreal no sólo dictó cátedra en San Marcos, también lo hizo en las escuelas Militar y Naval y en las numerosas comisiones técnicas y educacionales que le fueron encomendadas, realizando al mismo tiempo un abundante trabajo de investigación y divulgación científica en libros, revistas y periódicos, con el sólo propósito de contribuir al progreso científico del Perú.
Este ilustre matemático también participó activamente formando parte del contingente sanmarquino en la Guerra del Pacífico; por su patriótica colaboración en la resistencia de Chorrillos y en la Batalla de Miraflores, fue distinguido con el grado de subteniente. Posteriormente se incorporó a la Masonería alcanzando el más alto grado que otorga esta orden.
Federico Villarreal también se interesó por la política. Fue concejal en las municipalidades de Lambayeque y Lima y se desempeñó como senador por Lambayeque en dos oportunidades.

Luis Guillermo Lumbreras


Nacido en Ayacucho en 1936, obtuvo su Doctorado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En 1963 retornó a su tierra natal como catedrático de la Universidad San Cristóbal de Huamanga donde fundó la primera Facultad de Ciencias Sociales en el país.Luis Guillermo Lumbreras es reconocido como uno de los arqueólogos más brillantes de Latinoamérica porque impregnó una nueva perspectiva a la arqueología con valiosos aportes, no sólo en el aspecto descriptivo y analítico sino también en el plano teórico de la definición de la arqueología peruana.Lumbreras es el impulsor de una arqueología social con proyección hacia el futuro, donde ésta participa del desarrollo y la integración de la sociedad. "Es un tipo de arqueología que se preocupa por el desarrollo y contribuye a las propuestas de cambio de los países del tercer mundo. Es más participativa, no es sólo la recopilación de datos del pasado", explicó.Lumbreras señala que la Arqueología Social ha sido reconocida a nivel internacional. “Incluso los europeos y norteamericanos la llaman arqueología social latinoamericana”, aseguró.Lumbreras Salcedo considera que la arqueología, desde sus orígenes en el siglo pasado, se fue organizando como una disciplina científica. También reconoce que en su profesión existen dos tendencias: social y culturalista."Ambas formas de hacer arqueología pueden coincidir en la excavación, la prospección y aun en la clasificación de los restos recuperados, pero la manera como se procede a la interpretación de los restos, la forma de explicar sobre la historia es muy diferente, tan distinta como es la filosofía positivista de la materialista dialéctica", explicó Lumbreras.En San MarcosEn esta universidad, con la colaboración de Pablo Macera y Aníbal Quijano, impulsó la creación de la Facultad de Ciencias Sociales. "Propusimos reunir los institutos de Historia y de Sociología, que pertenecían a la Facultad de Letras y Humanidades, para convertirla en la de Ciencias Sociales", detalló Lumbreras.Estuvo ligado a San Marcos hasta 1988, año en que dejó la docencia para dedicarle más tiempo a los trabajos de campo. En reconocimiento a su importante labor como investigador y docente, en 1986 San Marcos le otorgó el título de Profesor Emérito.Con este título en brazos se ausenta del Perú los 10 últimos años, permaneciendo entre España, Alemania y Brasil, en este último país participó en un proyecto de creación de una universidad en Río de Janeiro.Recientemente regresó a su patria con el objetivo de retomar sus proyectos de investigación en el valle de Chincha y principalmente retornar a San Marcos para dictar cátedra en la Unidad de Postgrado de la Facultad de Ciencias Sociales."Una de las razones por las que he vuelto al país es por San Marcos, creo que es una obligación de los profesores eméritos mantenerse ligados a su universidad", aseguró Lumbreras con la certeza de que todavía tiene mucho que aportar a su alma mater.Otros cargosLumbreras ha asumido diversos cargos, entre ellos la dirección del Museo Nacional de Arqueología y Antropología en 1973, la presidencia del Museo de Lima (1986). Más adelante fue nombrado consultor de arqueología en la UNESCO para diversos proyectos, en 1994 fue asignado como consultor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).Ha sido Profesor Visitante en la Universidad de Bonn, en Alemania, y en la Universidad Superior Politécnica de Guayaquil, en Ecuador. Este arqueólogo, que supo otorgarle el sitial que se merecen el Perú y San Marcos, ha recibido muchos premios, entre ellos el Premio Nacional de Cultura (1970) y el Premio Humboldt de Investigación Científica del mismo año.La experiencia profesional de Guillermo Lumbreras no solamente se limita a la cátedra universitaria, pues también ha trabajado en diferentes zonas del Perú realizando importantes investigaciones principalmente en el área de Chavín, Huari y en el altiplano peruano-boliviano.Actualmente investiga sobre la revolución urbana y la revolución agrícola, y el papel de la ecología en el desarrollo andino, tan de moda en los últimos años.Su obra De los pueblos, culturas y artes del antiguo Perú, es un verdadero clásico sobre la arqueología peruana. Otro texto importante de este arqueólogo sanmarquino es Arqueología de la América Andina, escrito en 1981, el cual es una aproximación a una síntesis del desarrollo cultural prehispánico en Latinoamérica.